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viernes, 1 de mayo de 2026

Barredoras de nieve

En las pequeñas obras en los barrios, también hay que evitar síndromes de barredoras y concretera...

Félix Arturo Chang León
en Exclusivo 01/05/2026
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No se hacen compras de tales barredoras, pero se sigue malgastando. (Alfredo Lorenzo Martirena Hernández / Cubahora)

La generación de septuagenarios y casi octogenarios de una Cuba donde se auguran tiempos futuros de alta temperatura, ha estado escuchando desde su niñez sobre la compra de equipos para barrer lo que únicamente puede haber en países muy, pero muy fríos.

Opiniones de todo tipo se daban en aquella década de lo 60 del siglo pasado sobre las causas de que alguien adquiriera tales artefactos, pero al consultar a niños y jóvenes sobre el tema, ninguno de los 14 entrevistados supo qué decir ante las preguntas:

¿Habrá comprado Cuba barredoras de nieve alguna vez? ¿Y si lo hizo, sabes las causas y consecuencias de esa compra?

Ante el silencio, al observar sus caras y sus gestos, percibimos una mezcla de asombro e incredulidad, pero sin necesidad de más indagaciones, era bastante evidente que no habían escuchado de tal desaguisado.

Aunque con raras excepciones, durante décadas hemos escuchado la historia para explicar las causas de cualquier revés que haya provocado dolorosas pérdidas de recursos en tiempos de estrechez que lejos de pasar, se van acentuando.

Comprar barredoras de nieve es un hecho al que sería improcedente buscarle alguna justificación, a pesar de lo cual en las tertulias callejeras le atribuyen que era para modificarlas con vistas a otros usos.

También existen opiniones en libérrimos escenarios que niegan la importación y tratan de explicar el suceso dentro de un contexto de secretos y traslados de cargas estratégicas que debieron hacerse con extrema discreción.

Cuando el debate sobre la barredora de nieves parecía haberse agotado a finales de los años 60, apareció el tema de la concretera dentro de un cine en construcción que, al ser terminado, no había puerta de tamaño adecuado por donde extraer el equipo.

Así se sumó otro hecho que reavivó críticas a la falta de previsión que conduce a nefastas improvisaciones causantes de desastres de todas las magnitudes, sobre todo, por la carencia de preparación que también influye en no hallar soluciones ante imprevistos.

La barredora de nieves y la concretera vienen a los recuerdos en momentos en que la vida impone suprimir (de hecho) el derecho a cualquier equivocación, y ya no es referido a casos evidentes como los de aquellos artefactos.

Sin desatender los que están a simple vista, se requiere aplicar metodologías de pensamiento, análisis, previsiones, investigaciones, para que cada centavo invertido lo sea en acciones que reporten frutos y mientras de mayor magnitud, mejor; pero nunca pérdidas.

Hay que hacer un balance donde se coloquen los gastos y se tenga en cuenta el monto y tiempo para su recuperación y ganancia, no solo en los grandes negocios como los de enormes industrias, sino también en las diminutas obras de barrio hay que ser racionales.

Escribo estas notas, después de ver la ejecución en marcha de un importantísimo mercadito en la Avenida 26 de Julio y novena, en el Reparto Escambray de Santa Clara, donde retiraron una reja metálica muy bien diseñada y colocaron otra de cemento y arena.


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Félix Arturo Chang León

Periodista cubano de origen chino que nació y vive en Cuba. Santa Clara. Dirigió el periódico Vanguardia durante 16 años.


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