A propósito del noventa y cinco cumpleaños de la emblemática actriz cubana Verónica Lynn fue presentado en el cine Charles Chaplin el documental Todos los Domingos para Verónica, del realizador Pedro Maytín.
Tras las palabras de elogio y presentación a cargo del locutor Marino Luzardo, comenzó la magia del celuloide. Aparecía, inmensa, la actriz que ha sido protagonista de importantes tránsitos de la historia cultural cubana, y quien con el peso de sus interpretaciones ha afirmado que “estar viva es ser siempre un nuevo personaje”.
Con una pícara sonrisa atravesó el umbral del sitio cuyo nombre honra a la actuación, como mismo ella cuando en sus inicios en la década del cincuenta, principalmente en el teatro, dejaba inscrito su rostro entre los imprescindibles de la cultura cubana. Su presencia en el cine se registra en la película de Tomás Gutiérrez Alea, Una pelea cubana contra los demonios; de ahí Lejanía, pasando por La Bella del Alhambra, hasta acceder al personaje de la rusa en Estrés. Por su parte, asumir a la mayor villana de la televisión cubana, a los días de hoy, la doña Teresa del clásico Sol de batey se suma a su amplia trayectoria en las tablas, desde que su sueño hecho realidad, Trotamundo, se convirtiera en hogar, cobijo de los nuevos hacedores del teatro cubano y universal. Su Santa Camila única de las tablas de casa, es mezcla de cubanía y universalidad, como mismo su exquisitez en Aire frío, porque Verónica humaniza, sensibiliza, otorga vivencias de todas partes y les impone sentimiento.
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A sus múltiples anécdotas personales el audiovisual Todos los domingos para Verónica atesora un conjunto de imágenes documentales que hacen resaltar el trabajo de la homenajeada, en tal sentido el material constituye, a la par, el reconocimiento a importantes figuras de las tablas, la radio y la televisión que conformaron el actual camino de la actuación nacional.
“Pienso no morirme nunca”, así, con su peculiar manera de asumir la vida, se refería Verónica, como confirmada respuesta ante los argumentos de figuras invitadas como las actrices Paula Alí, Diana Rosa Suárez; los actores Fernando Hechavarría y Carlos Pérez Peña; el dramaturgo y director Norge Espinosa; el crítico de arte, Yuris Nórido, el colega y director de la Biblioteca Nacional, Omar Valiño, entre otros ilustres conocedores que insistieron en la capacidad de reinvención de Verónica Lynn; en la intensa verdad que es capaz de concederle a las tantas vidas que solo ella sabe encarnar.
Maytín logra, a través de la entrevista, calar en los más hondos caracteres de una mujer única que sabe armonizar espontaneidad y rigor. De esa manera, como extensión de su cumpleaños noventa y cinco, el festejo continuó hasta el día siguiente; y de lo íntimo-familiar el onomástico se llenó del aplauso de televidentes, cinéfilos y amantes del teatro que acudieron a la sala Chaplin como motivo de celebración de una vida en la que todos los domingos son reservados para Verónica.

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