El desaparecido colega Nelson García Santos, corresponsal de Juventud Rebelde radicado en Santa Clara, andaba por La Habana en una reunión convocada por su diario, pero no quería dejar de publicar, por lo cual consideró que el eclipse de luna era la noticia.
Fue en los inicios de la década de los 70 del siglo pasado cuando nos encontramos por el Prado, y me contó que fue a entrevistar al Caballero de Paris, para pedirle opinión sobre el fenómeno que ocurriría esa noche.
Dijo que el personaje lo observó como si estuviera asombrado de esa osadía, pero aquella mirada no lo detuvo e insistió, aunque solamente obtuvo como respuesta: Yo soy una personalidad, no opino sobre boberías.
Le dije: Nelson, entonces te vas en blanco hoy, busca noticias cuando llegues a Las Villas que es donde te toca reportar.
Como hablando consigo mismo, dijo: ¿En blanco? Es verdad que El Caballero de Paris tiene razón porque están pasando tantas cosas en la tierra ahora mismo que mirar en el cielo algo que no nos afecta, es perder el tiempo.
Tal vez porque notó mi falta de atención, siguió hablando como si fuera para escucharse él mismo, una característica nelsongarcíasantística que todos sus colegas deben recordar.
Comentó cómo el popular personaje callejero daba disertaciones sobre variados temas, y que por eso había creído que recibiría una docta explicación de los eclipses, pero tras una pausa concluyó: tal vez no habló de eso porque no había estudiado el tema.
Confieso que vi la nota publicada al siguiente día, pero no la leí. No obstante, al volverlo a encontrar, le hablé del asunto y las ideas expresadas en sus respuestas las recuerdo ahora a propósito de las 176 medidas para enfrentar la actual situación del país.
No es textual, pero escribiré con la confianza de que, si estuviera entre nosotros, me lo permitiría:
A cualquiera que algo le afecte, tiene derecho a formarse una opinión, sin importar si sabe o no del asunto porque quienes tienen obligación, en este caso, de explicar, es a los que toman una decisión que atañe a las mayorías.
Esa idea me la comentó durante una cobertura de un sobrecumplimiento de un plan que se logró gracias a una desmesurada cosecha fácil de lograr por su peso, pero en detrimento de los surtidos.
Y la misma idea la volvió a soltar cuando nos convocaron a una conferencia de prensa para dar resultados de un plan rebasado en altos porcentajes en valores, pero en físico declinaron dar los resultados, aunque Nelson los pidió.
Me apropio de sus conceptos, para expresar una opinión sobre lo que está ocurriendo ahora en (tomo una de sus habituales palabras) la Tribuna de la Calle con las transformaciones económicas, de las cuales nadie permanece quieto.
También el ciberespacio se inunda con el tema, pues basta escribir en el buscador el número 176 y no alcanzaría el tiempo para leer todas las páginas digitales que abordan el asunto.
Por la situación tan delicada de un camino más estrecho que el filo de una navaja, y una caída detenida porque nos sostenemos del borde inferior del túnel vertical por el que descendemos, es conveniente conectar el cerebro antes de echar a andar la lengua.
En este caso, es algo terrenal, requerido de participación de todos halando parejo, y para ello, hay que tener las ideas claras, por lo cual no hay que contentarse con esperar que vengan a explicar e informar, hay que ir y desplegar esfuerzo personal para obtener elementos con los cuales razonar.

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