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viernes, 29 de agosto de 2025

Una mujer entregada a la Historia

En un tiempo en que la historiografía enfrenta el desafío de dialogar con la sociedad, el trabajo de la historiadora Dra. C. Damaris Torres Elers. constituye un ejemplo de cómo la investigación rigurosa puede convertirse en un ejercicio de memoria activa...

Arnaldo Alfredo Delgado Fernández en Exclusivo 25/08/2025
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Entrevista a la historiadora Dra. C. Damaris Torres Elers
Entrevista a la historiadora Dra. C. Damaris Torres Elers

La historiadora Dra. C. Damaris Torres Elers, Profesora Titular de la Universidad de Oriente, es una de las voces más reconocidas en la historiografía cubana contemporánea. Su extensa obra académica y divulgativa ha rescatado del silencio a figuras femeninas fundamentales en las luchas de independencia, con especial énfasis en la familia Maceo-Grajales y en la trayectoria de Mariana Grajales, madre de héroes y símbolo de la nación.

Además de abordar en su obra aspectos poco divulgados en la historiografía cubana como es el caso de la Guerra Chiquita.  
Vicepresidenta primera de la filial santiaguera de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) y miembro correspondiente de la Academia de Historia de Cuba, su carrera combina la investigación rigurosa con el compromiso de difundir la memoria histórica desde una perspectiva de género y con mirada regional.

Recientemente distinguida con el Premio José Luciano Franco Ferrán por la obra colectiva La guerra Chiquita: miradas desde la contemporaneidad y el Premio Leonardo Griñán Peralta por De la estirpe de Mariana, su trayectoria reafirma el papel esencial de la historiografía como puente entre la academia y la sociedad.

Profesora, ¿qué la motivó en sus primeros años a dedicarse a la historia, y en particular a centrar su atención en el estudio de la mujer cubana en la independencia?

Siempre me gustó la historia, incentivada por mi padre, nieto de veterano de la guerra de independencia a quien le gustaba mucho y me llevaba a diversos sitios históricos como la loma de San Juan. También profesores muy buenos como Miraflor Vincent y Rebeca Rosell en la primaria y Bertha Hernández en la Secundaria. Ellas sembraron en mí el interés por esta ciencia.

El interés por la temática femenina en las guerras de independencia surge a partir de las investigaciones sobre las mujeres de la familia Maceo Grajales en especial María Cabrales sobre la que desarrollé las tesis de Maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano y doctoral en Ciencias Históricas.
Aunque en los últimos años se ha desarrollado diversas investigaciones, aún hay muchas mujeres cuya actuación ha estado invisibilizada tras una visión androcéntrica que las cataloga solo en la impedimenta como colaboradoras cuando en realidad desempeñaron una labor encomiable en el campo de la sanidad, como agentes de inteligencia y soldados de fila que llegaron a obtener grados militares. Es una investigación que requiere mucha paciencia y la aplicación de métodos de investigación e interés por la búsqueda documental y bibliográfica.

Usted es Profesora Titular en la Universidad de Oriente y coordina programas académicos en torno a los Procesos socioeconómicos y culturales de Santiago de Cuba desde el siglo XIX. ¿Cómo ha sido para usted conjugar la investigación con la docencia universitaria?

La investigación siempre ha estado presente desde el inicio de en mi vida profesional a ella he dedicado una gran parte de mi tiempo, esto permite al profesor ofrecer en las clases las últimas novedades historiográficas y experiencias investigativas y los motiva.

La obra colectiva La guerra Chiquita: miradas desde la contemporaneidad fue distinguida recientemente. ¿Por qué considera que este episodio de 1879-1880 sigue siendo clave para entender los procesos revolucionarios cubanos y qué nuevos aportes ofrece el libro en relación con sus protagonistas?

La Guerra Chiquita no ha recibido el suficiente tratamiento historiográfico, no se han destacado cuestiones significativas como la participación de la mujer, el racismo, la visión del contrario y su documentación, así como las acciones traicioneras del gobierno español que tras su capitulación condujo a sus principales jefes a cárceles españolas incluidas mujeres donde fueron recluidos. Es un tema pendiente que espero tenga una futura atención.

Esta deuda historiográfica me llevó a coordinar el libro La guerra Chiquita: miradas desde la contemporaneidad con el objetivo de ofrecer una imagen de nuestros historiadores en las diferentes localidades, es solo un acercamiento porque todavía queda mucho por develar.   

Su libro De la estirpe de Mariana ha recibido una gran acogida. ¿Qué hallazgos de su investigación sobre Mariana Grajales le resultaron más reveladores y qué importancia tiene esta figura para la identidad cubana actual?

Este libro era una deuda con la familia Maceo Grajales que se inició desde el trabajo como profesora en las Escuelas Interarmas Antonio y José Maceo Grajales, luego museóloga en la Casa Natal Antonio Maceo, en el Centro de Estudios Antonio Maceo. Aunque había publicado algunos artículos sobre miembros de esta estirpe, fue en el periódico Granma con el artículo “Titanes de Titanes” que tuve la primera publicación sobre la Tribu Heroica, con posterioridad el desarrollo de las tesis de Maestría y doctoral me permitieron continuar profundizando. Quise exponer nuevas informaciones sobre los hijos de Mariana y Marcos, siempre a la sombra de sus hermanos Antonio y José.

¿Podría adelantarnos en qué proyectos académicos y de investigación está trabajando actualmente?

Existen algunos proyectos relacionados con la familia Maceo Grajales y la presencia de Máximo Gómez en las diversas localidades del país en homenaje al 190 aniversario de su nacimiento en noviembre de 2026, entre otros.

Finalmente, ¿qué mensaje les daría a las nuevas generaciones de historiadores e historiadoras que desean dedicar su vida a la investigación histórica y al rescate de la memoria?

Ser consecuentes con la verdad histórica, no descansar jamás en la búsqueda de información, actuar con mucha ética, siempre respetando las investigaciones precedentes sobre el tema, los criterios vertidos, la aplicación de métodos novedosos de investigación, no olvidar la opinión del contrario. Tener en cuenta el papel del individuo en el momento que le tocó vivir. Tener siempre presente el rescate de nuestra memoria histórica y la necesidad de su divulgación, en especial niños y jóvenes.

Agradecemos profundamente a la Dra. Damaris Torres Elers la generosidad de concedernos esta entrevista, compartiendo con sencillez y rigor sus experiencias, proyectos y reflexiones. Su aporte enriquece no solo la historiografía cubana, sino también la comprensión de la memoria histórica desde una mirada inclusiva y comprometida.

La obra de la Dra. C. Damaris Torres Elers demuestra que la historia no es un relato estático, sino una construcción viva en la que emergen voces antes relegadas. Su labor, centrada en rescatar la presencia femenina y dar relieve a figuras olvidadas, contribuye a repensar la identidad nacional desde nuevas perspectivas, más plurales y completas.

En un tiempo en que la historiografía enfrenta el desafío de dialogar con la sociedad, su trabajo constituye un ejemplo de cómo la investigación rigurosa puede convertirse en un ejercicio de memoria activa, orientado a fortalecer la cultura histórica y el sentido de pertenencia.

 

 

 


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Arnaldo Alfredo Delgado Fernández

Universidad de Oriente


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